El Movimiento Scout no es comprensible sin la figura de su fundador, el general ingles Robert Baden Powell, enamorado de la vida, generoso, alegre y espontáneo. Sólo pretendió compartir con otros su felicidad y sin quererlo dio origen a un movimiento de jóvenes, que tiene como principal objetivo el dejar el mundo un poco mejor de como lo encontró.
Nace el 22 de febrero de 1857. Su padre era un pastor protestante y profesor universitario. Su madre, de carácter fuerte, moldea la conducta que proyectará Baden Powell al movimiento, trasmitiéndole valores que posteriormente el expresará en frases como “nada se hace a medias”, “lo importante es ser digno de confianza”, “valorar el trabajo”, “pensar en los otros antes que en uno mismo”.
Cursa sus estudios secundarios en el colegio Charterhouse de Londres . Debido a su personalidad, su vida escolar se caracteriza por su gran capacidad en los deportes. Además, en el escenario improvisaba y sacaba de apuro a su curso o cambiaba las clases por una escalada al bosque para disfrutar de la naturaleza.
En mayo de 1876, comienza su vida militar, y el mismo año recibe misiones en la India, que luego se amplían a la frontera de Afganistán. Se especializa en la exploración preventiva, disciplina militar de moda en la época, que consistía en deslizarse silenciosamente por la maleza y permanecer largo tiempo oculto, observar en la oscuridad y retener mentalmente cualquier detalle; lo que era muy necesario para obtener información del enemigo.
Durante su carrera militar, sirve en Asia , África e Inglaterra. A los 26 años ya era capitán, y a los 43, General de División. El haber participado en la guerra de África, dio como resultado los fuertes rasgos místicos africanos que hoy nos caracterizan. En 1912, contrae matrimonio a los 55 años con Olave St. Claire Soames, quien posteriormente seria elegida como Jefa Guía Mundial del Guidismo.
El sitio de Mafeking
Desde octubre de 1899 a mayo de 1900 la pequeña aldea de Mafeking, defendida por los ingleses, estuvo sitiada por 7.000 colonos boers durante 217 días. El coronel Baden Powell, a cargo de la plaza, alcanzó a evacuar Ciudad del Cabo a la mayoría de las mujeres y niños, y luego de fortificar la ciudad, montó un pequeño cuerpo de defensa de 1.000 hombres, reclutados entre civiles y militares.
Con 4 pequeños cañones y 7 ametralladoras se enfrenta a la bien provista artillería boers.
Luego de los bombardeos iniciales, y gracias a maniobras de astucia mas que a su fuerza, Baden Powell logra introducir en el general enemigo la duda sobre su capacidad de fuego y defensa. Esto determina que en vez de un asalto, los boers opten por un largo asedio, interrumpido por mutuas incursiones y escaramuzas. Si bien esto prolonga sus posibilidades de liberación, agrega a la falta de armas el problema del hambre, ya que los alimentos eran escasos.
Para agilizar las comunicaciones internas y repartirse las tareas menores que liberan a los adultos para actuar en el frente de batalla, Baden Powell organiza un cuerpo especial con muchachos entre 10 y 16 años, los que asombraron y dieron un testimonio al pueblo por el coraje y alegría con que se desempeñaron durante meses.
A través de increíbles sistemas -palomas mensajeras, indios portando mensajes en amuletos, improvisadas líneas telegráficas a lo largo del ferrocarril- Baden Powell logra enterar a Inglaterra y al mundo, los que están pendientes durante meses de la heroica resistencia de Mafeking. Por eso cuando al fin la ciudad es liberada por tropas de refuerzo y la noticia llegó a Inglaterra, las calles de Londres, según cuenta Winston Churchill , “se hicieron intransitables por el gentío y el río del entusiasmo patriótico provocó una inundación de alegría infantil, delirante e incontenible como no hubo otra igual, a no ser la que provoco la victoria de la primera guerra europea”.
Mas allá de su significado para Inglaterra, ¿cual es la herencia de Mafeking en la historia del Movimiento Scout?
El cuerpo de mensajeros de Mafeking permitió a Baden Powell descubrir que los jóvenes pueden ser muy eficaces cuando son motivados a asumir una responsabilidad, y que lo hacen alegremente, como si fuera un juego. Y también le enseñó el valor educativo del servicio. A partir de esta experiencia primigenia, el Movimiento Scout reafirma continuamente que para mantenerse vigente debe ser relevante para las grandes necesidades y metas que afectan y movilizan a una comunidad.
El campamento en la isla de Brownsea
De regreso a Inglaterra, Baden Powell, condecorado personalmente por el rey Eduardo VII, entraba a la leyenda inglesa, y a los 43 años de edad, se convertía en el general mas joven de su Ejército. Sin embargo, agotado por la larga resistencia, debió permanecer en reposo durante un período prolongado.
Es posible que estos momentos de silencio hayan motivado largas reflexiones. Una de ellas fue el impacto que produjo en él la situación de los jóvenes ingleses. Vivían en Inglaterra en aquella época dos millones de jóvenes entre 10 y 17 años, un poco inútiles y sin un sentido para sus vidas. Desadaptados, enfermos, flojos, constituían un problema social importante.
Su amigo William Smith, fundador de las “Boys Brigades”, le invita en 1903 a presenciar un desfile imponente de su organización de jóvenes: pequeños soldados, con impecable uniforme, obedecen como resortes las ordenes militares de sus jefes. Baden Powell declina participar en esa institución. No esta de acuerdo con “esa disciplina demasiado aparatosa, demasiado militaresca. Los muchachos son muchachos y para ellos hay que pensar en una disciplina mas alegre y espontánea, mas juvenil”.
De regreso al ejército es nombrado Inspector General de la caballería, lo que le da la oportunidad de visitar varios países de Europa y tomar contacto con educadores y con las modernas experiencias y tendencias en educación. Acepta escribir un articulo en la Gaceta de las Boys Brigades y traza unas líneas que van a resultar fundamentales: “…todo educador debe ayudar a los muchachos a formar su carácter y a desarrollar en ellos el espíritu de servicio a los demás. El método que yo aconsejo para lograr esta meta es aprovechar su natural curiosidad para acostumbrados a la exploración. El conocimiento de la naturaleza les reportará el agrado de vivir y en la observación atenta de las personas descubrirán la necesidad de prestarles ayuda”.
En 1907, Arthur Pearson, editor de libros y diarios, también muy preocupado por “los dos millones” de jóvenes sin destino, le lanza un desafío: “usted general tiene esplendidas ideas sobre los jóvenes y ha escrito muy lindas palabras, pero ni ideas ni palabras han resuelto jamás nada. Le faltan los hechos. Reúna un grupo de jóvenes y trate de poner en práctica su método. Si los resultados son buenos, pongo a su disposición mis diarios, mi dinero y mis amistades. Difundiremos sus ideas y experiencias a escala nacional”.
Y en julio de 1907, en la pequeña isla de Browsea, de apenas un kilometro por tres, tiene lugar el primer campamento scout. Durante 10 días,un grupo de poco mas de 20 jóvenes entre 12 y 17 años, con elementos simples, se organizaron en 4 patrullas y pusieron en practica un sencillo programa de actividades: levantarse temprano, practicar ejercicios físicos, preparar su propia comida, recorrer la naturaleza,
observar animales y pájaros, emprender grandes juegos, y levantar rústicas construcciones, aprender nudos y amarres, compartir una fogata, entonar canciones, escuchar viejas historias, elevar una oración. Al despedirse, los pequeños grupos se comprometen pronunciando una pequeña promesa que ha redactado el propio B.P.
De manera espontánea y natural se había generado una pequeña organización social regida por la fraternidad. Los participantes habían crecido, ninguno volvía igual como había llegado. Las experiencias vividas habían ampliado su conciencia y ahora estaban mejor preparados para comprender y comprenderse.
Así como Mafeking había puesto de relevancia el valor del servicio, Brownsea había destacado la trascendencia de la naturaleza, la que había demostrado que producía hábitos de sacrificio y generosidad; que obliga a la ayuda mutua, a descubrir la importancia de la solidaridad; que generaba humildad y fortaleza, que volvía a los jóvenes amables. Les había dado la oportunidad de descubrir que sus vidas podían ser atractivas y útiles.
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